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Por Vanessa Zuñiga Gómez *

El sector empresarial actual requiere tomar decisiones rápidas que conllevan grandes riesgos, por lo que, contar con mecanismos que protejan tu empresa ya no es una opción, ahora es una obligación. Una de esas herramientas, es el ARBITRAJE que se ha convertido en una ARMADURA FINANCIERA, capaz de blindar contratos nacionales a internacionales, inversiones y relaciones comerciales frente a conflictos que pueden perjudicar mi capital, mi tiempo y mi reputación.

A diferencia de un juicio tradicional, el ARBITRAJE ofrece un proceso más rápido, especializado y confidencial. Para una empresa, el tiempo es dinero y retrasar un proyecto, interrumpir una construcción o congelar una inversión por un LITIGIO puede traducirse en pérdidas económicas significativas que pueden ocasionar la quiebra. El ARBITRAJE reduce ese riesgo al proporcionar resoluciones más rápidas, con procedimientos flexibles adaptados a las necesidades de cada negocio. Es un traje hecho a la medida de mi controversia.

La CONFIDENCIALIDAD es otro componente clave de esta armadura, ya que las controversias afectan en gran medida mi reputación, el valor de mi marca o incluso podrían cerrar negociaciones futuras. En un mundo que cada vez avanza más rápido, todo se puede encontrar en internet gracias a la inteligencia artificial. Ante este escenario, el ARBITRAJE permite resolver disputas sin exposición pública, protegiendo la imagen corporativa y evitando que información sensible llegue a terceros o se encuentre en internet.

Asimismo, la especialización de los ÁRBITROS agrega un nivel de certeza valioso. No se trata de litigios que recaen en juzgados saturados de trabajo, sino de controversias analizadas por expertos conocedores en el sector de la controversia, como construcción, tecnología, infraestructura, franquicias, energía o comercio internacional, entre otros. Para los EMPRESARIOS, esto se traduce en decisiones más técnicas, más rápidas y con menor margen de error.

Pero el beneficio sustancial del ARBITRAJE radica en la prevención, ya que al incluir una cláusula arbitral clara y bien elaborada en los contratos funciona como un seguro: si bien es cierto no evita las controversias, sí evita que esas controversias se conviertan en crisis. Es una clara señal de profesionalismo, ética, orden y previsión ante clientes, proveedores y socios.

En una economía donde las empresas compiten, se expanden y celebran operaciones cada vez más complejas, el ARBITRAJE no es solo un mecanismo de solución de controversias: es un instrumento de protección, es esa armadura resistente que protege nuestra estabilidad financiera, continuidad operativa y relaciones contractuales.

Blindar a nuestra empresa con los mecanismos legales adecuados resulta fundamental en la actualidad y el ARBITRAJE se posiciona como ese mecanismo ideal que todos los EMPRESARIOS deberían considerar para fortalecer su patrimonio.

¿Sigues utilizando tu cláusula de tribunales judiciales?

Es momento de cambiarte, llámanos al 55 3685 2269 Ext. 1308

www.arbitrajecanaco.com.mx 

*Centro de Mediación y Arbitraje CANACO

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