La Ciudad y el deporte.
Publicado: el 13 de agosto 2026.
Por: Carlos Martínez Velázquez
Los grandes eventos deportivos han tenido una fuerte incidencia en la configuración urbana de la Ciudad de México. Imaginemos por un momento que nunca se hubieran celebrado los Juegos Olímpicos de 1968. Probablemente no tendríamos el Palacio de los Deportes, obra de Félix Candela y su equipo, un ícono de la arquitectura de la Ciudad. Tampoco existiría el Estadio Olímpico Universitario, construido en 1952 para los II Juegos Deportivos Nacionales y convertido después en sede principal de aquellos Juegos Olímpicos. Su innovación trascendió lo deportivo. Reutilizó la piedra volcánica de la zona y alberga, en sus taludes, el mural de Diego Rivera, La Universidad, la familia y el deporte en México.
Ni qué decir del Estadio Azteca, hoy Banorte, ícono del futbol concebido para el Mundial de México 1970. Es uno de los recintos más emblemáticos del deporte en el mundo y el único estadio del planeta que ha albergado tres partidos inaugurales de Copa del Mundo, en 1970, 1986 y 2026. Podríamos seguir con la alberca olímpica, el velódromo, e infraestructura más reciente como el Estadio Alfredo Harp Helú de los Diablos Rojos.
Cada uno de estos recintos requiere conexión al transporte público, y la tiene, además de accesos vehiculares y peatonales. Sobre todo, cambia por completo la configuración urbana de la zona que lo rodea. Es imposible entender la dinámica de Iztacalco sin sus recintos deportivos, hoy convertidos en espacios multiusos para espectáculos. La vida en Santa Úrsula sería otra sin lo que significa, social y económicamente, habitar junto al estadio más grande del país. Ciudad Universitaria estaría incompleta sin su estadio. Y en las inmediaciones de la plaza de toros, quizá no existirían los tacos del Villamelón sin la afición taurina que durante décadas asistió a ella.
Los grandes eventos reconfiguran las ciudades. Cambian la forma de habitar el espacio, los medios de transporte y las conexiones hacia distintas zonas. La existencia de estos recintos también genera una nueva oferta de comercios locales, muchos dedicados a atender la demanda que provocan. Otros espacios, en cambio, se reconfiguran para nuevos usos y nuevos públicos, como la plaza de toros, hoy convertida también en recinto de conciertos.
Esta ciudad suma 430 mil lugares entre trece recintos deportivos, cinco de ellos herencia viva de los Juegos Olímpicos de 1968. En poco menos de un mes, del 7 al 9 de septiembre, recibiremos en el Autódromo Hermanos Rodríguez, en pleno corazón deportivo de Iztacalco, el 4.º Congreso Mundial de Turismo Deportivo de ONU Turismo, la primera vez que este encuentro se realiza fuera de Europa. Pocas ciudades combinan, como esta, temporada regular de NFL, NBA y MLB con un Gran Premio de Fórmula 1 dentro de su propio territorio, que por sí solo ya es el tercero del mundo en asistencia. Cada recinto que hoy nos distingue comenzó como una apuesta urbana. Será ocasión para mostrar que esta ciudad está lista para recibir los mejores torneos, que es la capital global de los deportes, los espectáculos y la gastronomía.
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FUENTE
https://www.publimetro.com.mx/opinion/2026/08/13/la-ciudad-y-el-deporte/
MBOT